ESH OJLA

 

FUEGO CONSUMIDOR

Porque El Señor tu Dios es fuego consumidor, Dios celoso.

Deuteronomio 4:24

El fuego tiene muchas características que nos revelan la naturaleza de Dios.

El fuego da luz. En lugares donde no hay electricidad las casas se alumbran con lámparas que usan fuego. Dios es luz, Él alumbra nuestras vidas y da claridad a nuestro proceder.

El fuego da calor. Hoy en día algunas personas todavía usan el fuego para calentar sus casas y cocinar. Dios es el calor de amor y compasión en nuestras vidas, su Espíritu nos calienta el corazón al derramar su amor y compasión sobre nosotros.

El fuego purifica. Es en el calor del fuego que se derriten el oro y la plata para luego removerles las impurezas. Si un doctor que está en algún lugar remoto no tiene acceso a químicos o alcohol para esterilizar su instrumental médico, puede poner la punta de su bisturí a las llamas del fuego y de esta forma esterilizarlo. El fuego de Dios purifica nuestras vidas y nos da el anhelo de querer agradar a Dios con nuestras vidas y acciones, su Espíritu purifica nuestra mente y corazón de obras muertas.

El fuego ahuyenta a las fieras. Cuando acampamos en el bosque y encendemos una fogata esta espantará y alejará a los depredadores que puedan acechar. Cuando Pablo en la isla de Malta estaba recogiendo leña para una fogata, el calor hizo que una víbora le saltará y lo mordiera pero no le hizo ningún daño. El fuego de Dios en nuestras vidas hace que los demonios y espíritus malignos que residen en nuestra carne salten y sean expulsados, sin poder hacernos daño.

El fuego es celoso. El fuego es capaz de consumir todo combustible y oxígeno hasta que no quede nada. Nuestro Dios es celoso, celoso por nuestro amor y devoción. Dios no va a permitir que tengamos dos o tres amores en nuestras vidas, Él demanda ser nuestro supremo amor. Lo que más provocaba la ira de Dios contra su pueblo Israel era su idolatría, que ellos adoraran y sirvieran a un dios falso. Hoy Dios demanda ser el que esté sentado en el trono de nuestra vida, de nuestro amor y pasión. No podemos amar el dinero y a Dios, no podemos amar la fama y a Dios; ningún esposo o esposa en su juicio cabal aceptaría que su cónyuge tuviera un amante, de igual forma el fuego de Dios tampoco acepta que tengamos otros amores. El fuego de Dios anhela celosamente todo nuestro amor y pasión.

El fuego de Dios arde en el corazón de Dios por ti y por mí. Él nos anhela celosamente, nos ama sin igual, nos ama más que a las riquezas y fama de este mundo. Cuando Jesucristo fue tentado, el diablo le ofreció todos los reinos de esta tierra pero Él no los aceptó por el amor celoso que tiene por ti.

El fuego de Dios nos consume, pero también lo consume a Él.

Gracias Dios porque tu fuego es la luz de mi vida.

Gracias Dios porque tu fuego es el calor de mi alma.

Gracias Dios porque tu fuego me purifica.

Gracias Dios porque tu fuego ahuyenta todo demonio de mi vida.

Gracias Dios porque tu fuego me anhela celosamente.

Gracias Dios porque Tú eres un fuego consumidor, un fuego celoso.

 
Vino NuevoDía 30