HONRANDO A DIOS

 

Tributen al SEÑOR, familias de los pueblos, tributen al SEÑOR la gloria y el poder; tributen al SEÑOR la gloria que corresponde a su nombre […]
 1 Crónicas 16:28-29


En Primera de Crónicas el rey David ha trasladado el Arca de Dios a Jerusalén y lo ha hecho con canto, trompetas, címbalos, arpas y liras. ¡Era una tremenda celebración! Luego David se inspira y elabora un canto de adoración a Dios y en medio de esa canción hace esta declaración:


Tributen al SEÑOR, familias de los pueblos, tributen al SEÑOR la gloria y el poder; tributen al SEÑOR la gloria que corresponde a su nombre; preséntense ante Él con ofrendas, adoren al SEÑOR en su hermoso santuario. 
1 Crónicas 16:28-29


La adoración a Dios debe ser más que solo palabras, se respalda con acción y se demuestra con generosidad. Salomón, el hijo de David que heredó el trono, le construyó a Dios un templo y cuando lo inauguró, al igual que su padre se desbordó en generosidad para con Dios. Nuestra generosidad atrae la Presencia de Dios a nuestra vida.

El rey Salomón y toda la asamblea de Israel reunida delante del arca sacrificaron ovejas y bueyes en tal cantidad que fue imposible llevar la cuenta.
2 Crónicas 5:6


La combinación de generosidad y proclamación de la grandeza de Dios hace que la Presencia tangible de Dios sea tan intensa que las personas no se pueden quedar de pie.


Los trompetistas y los cantores alababan y daban gracias al SEÑOR al son de trompetas, címbalos y otros instrumentos musicales. Y cuando tocaron y cantaron al unísono: «El SEÑOR es bueno; su gran amor perdura para siempre», una nube cubrió el templo del SEÑOR. Por causa de la nube, los sacerdotes no pudieron celebrar el culto, pues la gloria del SEÑOR había llenado el templo.
2 Crónicas 5:13-14


Por los últimos 41 días hemos adorado a Dios y proclamado los atributos de su grandeza. Hoy culminamos estos días de adoración trayendo a Dios nuestras ofrendas de primicias, las cuales damos, no por obligación o necesidad sino en amor, gratitud y fe. Es una ofrenda que abre los cielos sobre nuestra vida y finanzas.


Honra al SEÑOR con tus riquezas y con los primeros frutos de tus cosechas.

Así tus graneros se llenarán a reventar y tus bodegas rebosarán de vino nuevo.
Proverbios 3:9-10


¡Te adoro Dios, Tú eres el alfa y omega, principio y fin! En ti está contenido todo el tiempo.

¡Te adoro Dios, Tú eres mi creador!

¡Te adoro Dios, Tú eres la fuente de toda vida!

¡Te adoro Dios, Tú eres mi proveedor! En ti no hay escasez y no hay falta de ningún bien. 

Te doy gracias Dios porque Tú suples todas mis necesidades conforme a tus riquezas en gloria.

 
Vino NuevoDía 42