RUAH HAKMAH

 

ESPÍRITU DE SABIDURÍA

El Espíritu del SEÑOR reposará sobre Él (Jesús): espíritu de sabiduría […]

Isaías 11:2

La sabiduría es más que solo conocimiento. Hay personas que han estudiado demasiado y han acumulado gran cantidad de información, mas no saben cómo poner en práctica dicho conocimiento.

Dios en su sabiduría creó el universo, colocó cada planeta en el lugar preciso y en la órbita perfecta, las miles y millones de estrellas que existen se encuentran alineadas perfectamente de modo que ninguna choca con otra; en su sabiduría Dios colocó al mundo a la distancia adecuada del sol y en el lugar exacto para contener vida.

No solo el sistema solar es una maravilla que refleja la sabiduría de Dios, nosotros mismos, nuestro cuerpo humano, es una maravilla de su creación.

Cuando Jesús caminó sobre esta tierra, los fariseos constantemente buscaban atraparlo en un error religioso. Los maestros más inteligentes le hacían pregunta tras pregunta pero la sabiduría de Jesús los asombraba dejándolos siempre con la boca abierta.

Dios declara que esta sabiduría Él nos la comparte:

Si a alguno de ustedes le falta sabiduría, pídasela a Dios, y Él se la dará, pues Dios da a todos generosamente sin menospreciar a nadie.

Santiago 1:5

Dios se le apareció al rey Salomón y le dijo que pidiera lo que él quisiera y le sería concedido. Salomón pidió sabiduría y le fue dada al punto en el que no solo la gente iba a consultarlo sino reyes y dignatarios también. En una ocasión dos mujeres le llevaron a un bebé, estaban peleando la custodia del niño y cada una alegaba que el bebé era suyo. Las dos mujeres eran madres, habían dormido juntas con sus bebés y uno de ellos se había asfixiado y muerto. ¿Cómo saber de quién era el bebé? En esos tiempos no existían las pruebas de sangre y ADN así que Salomón les dijo que la solución era partir al niño en dos y que cada mujer se llevara una mitad, la verdadera madre rápidamente dijo “-¡No!, denle el niño a la otra mujer”. ¡Caso resuelto! De esta forma Salomón sabía quien era la verdadera madre.

Según Santiago, esta sabiduría de Dios no era solo para el rey Salomón sino para nosotros también, solo basta con pedirla.

Dios, te doy gracias porque Tú eres toda sabiduría.

Dios, gracias por haberme formado a mí y a este mundo con tu sabiduría.

Gracias Dios porque tu sabiduría supera a todo ser humano y a toda criatura.

Gracias Dios porque Tú has prometido darme tu sabiduría.

¡DIOS, DECLARO QUE TODA SABIDURÍA ERES TÚ!

 
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