RUAH HAKODESH

 

ESPÍRITU SANTO


No me eches de delante de ti, Y no quites de mí tu Santo Espíritu. Salmos 51:11

El Espíritu Santo de Dios, es Dios, siempre ha existido y siempre existirá. El Espíritu Santo se movía sobre las aguas de la creación y está presente en el trono de Dios al fin de la creación.

Es el Espíritu Santo quien nos convence de nuestro pecado. Nos convence mas no nos condena, la convicción es para revelarnos nuestra condición sin Cristo y llevarnos a buscar su rostro y su santidad.

Es el Espíritu Santo quien nos convence de su justicia, quien nos demuestra que solo en Él, en su santidad y en su perfección, tú y yo somos hechos justos. Pablo, por medio del Espíritu Santo reconoció que sus actos de justicia eran como trapos sucios de inmundicia. El Espíritu Santo nos despierta a la realidad de que somos totalmente dependientes de Cristo para poder pararnos ante un Dios Santo y Justo.

Es el Espíritu Santo que nos convence del juicio eterno de Dios. A través de los siglos han habido herejes que han tratado de borrar el juicio de Dios, si no hay juicio no existen consecuencias por mis acciones y se nulifica la obra de Cristo en la cruz. ¿Si no hay juicio, por qué tuvo que morir el hijo de Dios? El Espíritu Santo nos convence del juicio eterno no por asustarnos o condenarnos, sino para que al reconocer nuestra condición de pecadores acudamos a la justicia de Dios para salvarnos.

El Espíritu Santo viene a nuestras vidas para revelarnos a Cristo y ser impregnados de Él. Fue el Espíritu Santo quien al moverse sobre María, la deja embarazada con el hijo de Dios.

El Espíritu Santo de Dios es Dios en nosotros dándonos el poder y la capacidad para vivir la vida de Cristo. Fue el Espíritu Santo en Jesús quien le dio el poder para vivir una vida perfecta sin pecado y el poder para sanar, liberar, etc. Así mismo, tú y yo tenemos que abrazar la realidad del poder del Espíritu Santo y su obra continua en nuestras vidas.

El Espíritu Santo es la promesa del Padre a nosotros sus hijos y para obtenerlo solo tenemos que ir ante Él y pedirle que nos llene y nos revista de su Espíritu Santo. ¡Al Padre le encanta dar a sus hijos el Espíritu Santo!

Dios, te doy gracias porque Tú eres Santo.

Dios, te doy gracias porque me impartes de tu santidad.

Dios, te doy gracias porque por medio de tu Espíritu Santo me revelas la verdadera condición de mi vida.

Dios, te doy gracias porque por medio de tu Espíritu Santo me revelas la verdad de tu juicio.

Dios, te doy gracias porque por medio de tu Espíritu Santo me revelas tu justicia que me da vida y me libera de tu juicio eterno.

Dios, te doy gracias porque por medio de tu Espíritu Santo me revelas a Cristo.

Dios, te doy gracias porque por medio de tu Espíritu Santo impregnas mi vida de Cristo.

Dios, te doy gracias porque por medio de tu Espíritu Santo me das el poder necesario para vivir una vida victoriosa.

 
Vino NuevoDía 39