YAHWEH SALI

 

EL SEÑOR ES MI ROCA

El SEÑOR es mi roca, mi amparo, mi libertador; es mi Dios, el peñasco en que me refugio. Es mi escudo, el poder que me salva, ¡mi más alto escondite!

Salmos 18:2


Cuando Dios se revela como la roca de nuestra vida, nos revela su fuerza, nos revela su naturaleza que no cambia, que no se mueve sino que permanece firme en medio de la tempestad.

Como ejemplo de esto, viene a mi mente la imagen de la Peña de Gibraltar, una roca sólida e inmensa que surge del Mar Mediterráneo la cual no se mueve. No hay viento, no hay mar ni sus impetuosas olas o tormenta que la puedan mover, es un fuerte natural que permanece siglo tras siglo; así es nuestro Dios. Reinos vienen y van, conquistadores han surgido y desaparecido, pero Dios sigue existiendo. Tendencias políticas cambian, ideologías y filosofías se modifican, economías varían pero Dios sigue siendo el mismo, Él no cambia.

La verdad es que en esta vida no hay mucho en lo que uno puede confiar plenamente. Aun aquellos contratos firmados legalmente han sido cambiados e incluso anulados y votos hechos ante un juez o un Pastor son quebrantados pero tú y yo podemos confiar plenamente en Dios, pues Él no cambiará.

“El Señor es mi Roca” no solo habla de su permanencia e inmutabilidad sino también de que es una protección segura. Tú y yo podemos refugiarnos en Él, Él es quien nos protege en medio de las fuertes tormentas que golpean nuestra vida. Podemos resistir aquello que a ti y a mí podría derribarnos o destruirnos si anclamos nuestra vida a Él.

Jesús relató la historia de un hombre que construyó su casa sobre la Roca. No lo libró de las tormentas, pero cuando estas pasaron por ahí su casa aun seguía en pie. Dios nuestra Roca no nos libra de las tormentas de la vida, pero nos sostiene firmes para que cuando salga el sol nuevamente y la tormenta pase, sigamos de pie.

Dios te doy gracias porque Tú eres mi roca.

Gracias Dios porque Tú no cambias.

Gracias Dios porque permaneces firme e inconmovible.

Gracias Dios porque en ti yo puedo refugiarme.

Gracias Dios porque en ti seguro estoy.

 
Vino NuevoDía 35